Control de los esfínteres: ¿como y cuando mi hijo dejará el pañal?

EL PAÑAL, EL ORINAL Y SUS ENEMIGOS

No existe una edad concreta para retirar el pañal a un bebé. Si bien es cierto que normalmente este hecho suele suceder entre los 24 y los 36 meses, nos podemos encontrar que haya niños que hasta los 3 o los 4 años aún lleven pañal. Hay que tener en cuenta que cada bebé es distinto y será él mismo quien nos haga saber si está preparado. De la misma forma que la mayoría de niños empiezan a andar alrededor de los 12 meses, otros lo harán a los 9, otros a los 18… y cada niño controla sus esfínteres en edades distintas.

El control de los esfínteres es algo natural e innato en el ser humano, así que cualquier método que fuerce al bebé en este sentido, está totalmente desaconsejado. Lo primero que debemos tener en cuenta es que sólo deberíamos quitarle el pañal cuando él tenga adquirido el control de sus esfínteres.

El hecho de que sea primavera o verano, no implica imperativamente que este sea el momento adecuado para la retirada el pañal, puesto que cualquier época del año es buena para hacerlo. Simplemente tenemos que llevar suficiente ropa de recambio por si nuestro pequeño se mancha en uno de sus intentos.

Los niños aprenden de lo que ven en sus adultos, en sus parientes más cercanos, así que si dejamos a nuestro hijo que nos acompañe cada vez que vayamos al baño, verá que es algo natural, como lo es el comer, beber, andar, jugar…

Si sucede cualquier cosa que pueda ocasionar un gran cambio en su rutina, como por ejemplo la llegada de un hermanito, el inicio de la guardería… es posible que nuestro pequeño haga un retroceso y esté un tiempo descontrolado en este sentido. Es muy importante tener mucha paciencia, no regañarlo,  apoyarle en todos sus intentos, tanto si lo logra como si no lo hace y sobretodo no decepcionarnos ya que eso le puede entristecer y causarle estrés. Y si tenemos que volver a ponerle el pañal, lo haremos hasta que él decida cuando ha llegado el momento de quitárselo de nuevo.

¿Cómo sabemos si está preparado?

Haciendo recopilación de mi experiencia como madre, algunos de los signos que nos pueden indicar cuando es el momento apropiado podrían ser estos:

  • Se mantiene sentado en la misma posición durante unos 5 minutos.
  • Nos pide que le quitemos el pañal, nos intenta imitar y se quiere sentar en el baño.
  • Se expresa  (aunque sea de distinta forma como lo haría un adulto o un niño que ya habla) y nos hace saber que tiene ganas de hacer pipi o caca.

¿Cuáles son sus miedos?

Es posible que tenga miedo a sentarse en el wáter. Y es comprensible: el niño es nuestro mayor observador y a veces puede llegar a pensar que de la misma forma que el pipi, la caca y el papel higiénico se van por el agujero del wáter y ya no regresan más, él también puede caer y desaparecer. Si nos sucede esto, simplemente tenemos que decirle que no se preocupe y que tenemos una alternativa para su pequeño culito: el orinal o el reductor de wc.  Y si, de nuevo, tenemos que volver a ponerle el pañal, lo haremos hasta que él decida cuando ha llegado el momento de quitárselo de nuevo.

¿Y por la noche?

El control de los esfínteres durante la noche suele ser más complicado, sobretodo en niños que duermen toda la noche seguida. Antes de quitar el pañal nocturno, es preferible que el niño tenga un control absoluto de ello durante el día, para evitarle malestar y despertares con terrores nocturnos, simplemente por el hecho de querer ir más rápido. Normalmente, llegado al punto en el que el pequeño tiene el control adquirido durante el día, será él mismo el que nos pida eliminar el pañal nocturno. Incluso podremos observar que por las mañanas se despierta con el pañal seco.

Un par de consejos, de mamá a mamá

1.- Intentar tratar con la máxima naturalidad el proceso. Al igual que con la alimentación complementaria, nuestro pequeño explora nuevos sabores, la retirada del pañal también será un proceso que necesitará de nuestro total apoyo, comprensión y paciencia.

2.- Para evitar que nuestro bebé se incomode o se enfríe, es aconsejable llevar siempre un par de mudas (incluyendo calzado). De esta forma nuestro pequeño se sentirá seguro y entenderá que no pasa nada si el pipí decide salir sin avisar o si no llega a tiempo de hacer la caca en el baño o en el orinal, ya que estará todo a punto para poder seguir adelante con sus juegos y descubrimientos.

Conclusiones:

Quien deja el pañal es el niño, no nosotros. Si se lo transmitimos así, tendrá más autoconfianza y se dará cuenta de que es capaz de empezar a controlar pequeñas cosas que le darán la independencia que él necesite en cada momento. A los niños les encanta imitarnos y saber que pueden hacer cosas solitos, pero lo que más felicidad les da es ver que sus papás se sienten orgullosos de ellos, hagan lo que hagan.

Esperamos que esta información os haya sido de gran utilidad.

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